viernes, 3 de septiembre de 2010

Sabía que yo lo miraba, que recorría las marcas que dejaban sus pasos y que trataba de perderme entre el sabor de sus palabras. Lo que seguramente no sabía era…porque lo hacía…porque necesitaba de su reflejo deteniendo el parpadear de los míos.
Los problemas suelen surgir cuando las cosas ocultas se rehúsan a ser escondidas durante más tiempo y eso, fue lo que finalmente sucedió. Dejar o no, de entender las razones de las cosas que ocurren es totalmente irrelevante cuando en medio, se entrometen las palabras que vienen directamente de la profundidad del corazón.
Me convertí en una más de las sombras que lo marcaban de cerca, pero no lo suficiente, para dejar el camino libre a la imaginación… y a las sutilezas…Exponerme demasiado hubiera sido un error demasiado trágico, sobre todo conociendo la dirección que tomaban todos sus pensamientos… El dilema que le representa la responsabilidad y la atracción que ejercían sobre él todos y cada uno de sus deseos…
Decidí abstenerme de recurrir a las palabras, ya que más que nada, me interesaba que me viera…Que notase que era capaz de transportarme y formar parte de su mundo, ese otro, el que esconde, el que cree que nadie más conoce. Sabe que soy especial en ese aspecto, pero tiene miedo de demostrarse básico y algo débil. Opinamos diferentes sobre algunas cosas, y tratamos de no basarnos en eso, para no tener que alejarnos definitivamente…
Casi siempre nos detenemos antes de caer en los errores que nunca reconocimos, pero otras veces…no logramos dejar de mirarnos…Nos atraen diferentes cosas, pero también compartimos muchas otras. No importa si somos parecidos, lo verdaderamente inquietante, es lo que uno en el otro producimos… Y, cuando nos creemos inteligentes, hacemos que eso, sea lo único importante.
Me detengo a una distancia segura, donde sea capaz de sentirme, pero que le cueste describirme correctamente, quiero que sufra…
Decidí hacer uso de mis encantos, esos que algunos dicen que tengo, y salí a comprarme ropa. Escogí un vestido algo corto, algo sofisticado…algo que le guste…Indudablemente de color negro, para que termine de agudizar su sufrimiento, e increíblemente, me gustó como se me veía. El pelo suelto cayendo tranquilo sobre mis hombros, delineando mi espalda con la suavidad de mis rulos. Un flequillo delicado, siempre hacia el mismo costado, como tapando un ojo…siempre espiándolo…El perfume tenía que ser determinante…y me esmeré en ello. Un maquillaje cálido y en tonos claros, con accesorios indispensables, pero nada demasiado exagerado.
Llegué sin estar pensando en nada, y al minuto siguiente ya estaba con toda mi existencia pendiente de él…
Caminé lentamente hacia la mesa de las bebidas y tomé una copa, la bebí tranquilamente. Me confundí con el sabor del vino…intenso, dulce y algo fuerte…
Y de pronto, sentí lo que esperaba…
Di vuelta mi rostro y mis ojos encontraron lo que buscaban…
Lejos, en un rincón que pretendía ser discreto, estaba él, creyéndose agazapado, oculto entre la maraña de gente…


Y miraba…
Solo miraba…
Me miraba…


Estaba exactamente donde, y como, yo lo quería...

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