Soy un profanador, estoy desafiando al tiempo, ya ves mi transgresión, es procurar tenerte. El cielo entiende que mi obseción está llegando a su límite, y el desierto al menos soy, no parece tan. Sueles encontrarme en cualquier lugar, y ya lo sabes, nada es casualidad. Tu misteriosa forma me lastimará, pero cada segundo estaré más cerca. Peralizandome jamás podré esperarte y no tengo que esperar en un altar de sacrificio, solo meterme en un ritual y desifrar tu enigma, tal vez no hablarme más, el silencio no es tiempo perdido.
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